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Mientras Macri negocia la vuelta al FMI, el Papa destrozó los procesos de endeudamiento y ajuste

Mientras el gobierno de Mauricio Macri negocia en Washington un nuevo préstamo “stand by” -al estilo Fernando de la Rúa y Domingo Felipe Cavallo- que rondaría con los 30 mil millones de dólares y, tal como confesó el Presidente, implicará un fuerte ajuste en el Estado, el Papa Francisco firmó desde el Vaticano un documento que parece caer como anillo al dedo: para Francisco, los procesos de endeudamiento son el resultado de una “gestión imprudente – cuando no dolosa – del sistema de administración pública” que llevan a “hacer ajustes estructurales” para afrontar el “pago de los intereses”.

A través del documento titulado Oeconomicae et pecuniariae quaestiones y redactado por la Congregación para la Doctrina de la Fe y por el Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano Integral del Vaticano, el Pontífice explicó que “numerosas economías nacionales se ven de hecho agobiadas por el pago de los intereses que provienen de esa deuda y, por lo tanto, se ven en la necesidad de hacer ajustes estructurales con ese fin”.

El informe de la Santa Sede versa sobre las consideraciones éticas del sistema económico y financiero y, en esa línea, condena los paraísos fiscales, lugares defendidos a capa y espada por Macri y sus funcionarios. En el texto, Francisco pide más reglas para que todos tengan garantías, propone un impuesto a las cuentas offshore y avala “la imposición tributaria, cuando es justa” ya que es una herramienta fundamental para la distribución de la riqueza.

El sistema fiscal de los Estados “no siempre parece justo”, advierte la Santa Sede, y agrega que “tal injusticia a menudo es en perjuicio de los sectores económicos más débiles y en ventaja de los más equipados y capaces de influir incluso en los sistemas normativos que regulan los mismos tributos”.

En el documento se analiza que “la imposición tributaria, cuando es justa, desempeña una fundamental función equitativa y redistributiva de la riqueza, no sólo en favor de quienes necesitan subsidios apropiados, sino también en el apoyo a la inversión y el crecimiento de la economía real”.

Además del endeudamiento, el otro elemento vinculado a las políticas del macrismo que el Papa critica con dureza es el de las finanzas offshore: “Estos lugares (por los paraísos fiscales) se han convertido hoy en día, en ocasión de operaciones financieras a menudo al límite de la legalidad, tanto desde el punto de vista de su legalidad normativa, como desde el punto de vista ético, es decir, de una cultura económica sana y libre del mero propósito de elusión fiscal”.

Según remarcaron desde el Vaticano, la riqueza privada acumulada en los paraísos fiscales por parte de las elites “ha casi igualado la deuda pública de sus respectivos países” y “el origen de esa deuda a menudo está en los pasivos económicos generados por privados y luego descargados sobre los hombros del sistema público”.

Mientras para Macri “tener una offshore no es delito”, como dijo una y otra vez, para Francisco se trata de “lugares de lavado de dinero sucio, fruto de ganancias ilícitas”.

“No es posible ignorar que esas sedes off-shore se han convertido en lugares de lavado de dinero sucio, es decir, fruto de ganancias ilícitas (robo, fraude, corrupción, asociación criminal, mafia, botín de guerra…)”, aseguró Jorge Bergoglio.