La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, confirmó que, tras el crimen escolar de Ian Cabrera en San Cristóbal, se encontró la presencia de culturas subdigitales en la Argentina ligadas a conductas violentas, no relacionadas de manera directa al bullying, nacidas al calor de la masacre de Columbine.
Hace poco más de una semana, un joven llevó una escopeta a la Escuela Normal Superior N° 40 “Mariano Moreno” de San Cristóbal, mató a un estudiante e hirió a otros ocho. Ahora se conocieron detalles impactantes sobre cómo fue planificado el ataque, que involucran que el tirador formaba parte de una cultura digital que venera delitos violentos y que nació tras la masacre de Columbine en Estados Unidos durante 1999.
“Quiero decir con claridad que no fue un brote psicótico de este adolescente y que no tiene que ver con el bullying que podría haber tenido o haber sido víctima, que tampoco eso está probado o materializado en la investigación”, aclaró el Maximiliano Pullaro, el gobernador de Santa Fe, acompañado en conferencia de prensa por la ministra Monteoliva.
Y agregó: “Sí se pudo detectar que este joven de la localidad de San Cristóbal, este adolescente, participaba de una red internacional, de una subcultura digital, que se denomina TCC, y desde ese lugar, parten de la veneración a delitos violentos, asesinatos violentos, y, en algunos casos, llegan también a la imitación de la comisión de este tipo de delitos».
El jefe del departamento de investigación antiterrorista de la Policía Federal Argentina explicó los detalles de la planificación del tiroteo: la clave fue el peritaje a su celular.
“De ese análisis que nosotros hacemos en nuestro laboratorio forense de la Sublindancia de Investigaciones Federales, empezamos a observar la estrecha vinculación del tirador activo con otro menor. En este caso, identificamos, en principio, determinados usuarios, que respondían a estas características que teníamos del tirador, e identificamos puntualmente a otro menor, que, asimismo, lo identificamos en forma real», dijo el comisario.
Tras identificar a este segundo involucrado, se realizó un trabajo coordinado con la fiscalía y con la policía investigaciones de la policía de Santa Fe, en el que se implantó una consigna policial sobre el domicilio de este menor, hasta que se procedan a realizar los allanamientos allí.
“Durante esta tarea, el menor egresa del domicilio junto a sus padres. En forma inmediata, la policía de investigaciones de Santa Fe procede a hacer la detención en la vía pública de este menor, sindicado como estrecho colaborador del tirador activo. Posteriormente, el fiscal ordena los allanamientos sobre el domicilio de este menor, en el lugar donde se proceden a realizar el secuestro de diferentes aparatos electrónicos y simbología referente al tema que nos trata», agregó el funcionario policial.
Se comprobó, precisó el comisario, que el tirador tenía un acceso puntual a armas y formaba parte de la subcultura digital TCC. “Esto es algo transnacional, no es un un hecho aislado de la República Argentina. Es transnacional, es multifacético, descentralizado”, afirmó, y describió que es una comunidad digital que cumple diferentes facetas y cuyo rango etario va entre los 13 y los 19 años.
“En principio, estas personas, lo que hacen es una investigación sobre crímenes verdaderos, fascinados por diferentes tiradores seriales. Se origina en el año 1999, a fines del año de la década del 90, con la masacre que se desarrolla en la escuela secundaria de Columbine en Colorado, donde 2 tiradores activos matan a otros 12 menores estudiantes, 2 profesores, para luego suicidarse”, comenzó.
Sostuvo que hay una «segunda faceta» sobre la que las autoridades deben «estar preparados para ir detectando estos indicadores, es que empiezan a compartir este material y a glorificarlo a través de diferentes plataformas digitales, como pueden ser foros o páginas de Internet”.
Y sumó: “Posteriormente, en una tercera etapa, pasan a grupos cerrados, como pueden ser discos Discord o Telegram. Dentro de esa esas plataformas, empiezan, no solamente a compartir material, sino a a glorificar a estos perpetradores. Empiezan a imitarlos».
Finalmente, hay una cuarta etapa que es a la que se llegó en este caso: “La principal preocupación es la emulación hasta una cuarta etapa, donde empiezan a planificar ataques, porque ellos quieren imitarlos. Estos chicos pasan a ser héroes. Esa es la la gran preocupación y lo que nosotros tenemos que detectar en forma temprana”.
El comisario agregó en el marco de la conferencia de prensa junto a Pullaro y la ministra de Seguridad nacional que los dos menores involucrados también responden a otra subcultura digital, que son el movimiento incels. “Tal cual se vio en la serie Adolescencia, en este caso, se dan todos los indicadores. Como se sabe, el movimiento incel es célibres célibes involuntarios, en la cual estos estos chicos, posiblemente heterosexuales, odian a las mujeres, considerándola de determinada forma, y odian también a los varones que obtienen relaciones románticas felices”, contextualizó.





