viernes 16 octubre 2026
Inicio Judiciales Papelón en la Causa Cuadernos: la Justicia no pudo chequear ni un...

Papelón en la Causa Cuadernos: la Justicia no pudo chequear ni un nombre y citó a un testigo equivocado

En una muestra de la falta de rigurosidad que caracteriza al proceso, el tribunal sentó a declarar a un ciudadano común en lugar del exfuncionario de la AFIP requerido. «Se equivocaron de Juan Carlos Santos», aclaró el hombre en un momento insólito.

El juicio oral de la denominada «Causa Cuadernos», nave insignia del armado judicial destinado a perseguir al peronismo y a las gestiones nacionales y populares, sumó una nueva e insólita página a su largo historial de irregularidades. En un grosero error de procedimiento que dejó en evidencia la precariedad de la investigación, el Tribunal Oral Federal 7 (TOF 7) sentó en el estrado a un testigo equivocado: convocaron a un homónimo en lugar del técnico del organismo recaudador que la fiscalía pretendía interrogar.

La jornada, que debía centrarse en los movimientos de las empresas contratistas, se transformó de inmediato en un bochorno técnico. El desacierto ocurre en un contexto de profunda mirada crítica sobre el rol de las corporaciones judiciales, más enfocadas en sostener el andamiaje discursivo y mediático que en garantizar el debido proceso o la veracidad de sus propios expedientes.

Un juramento al vacío

El insólito episodio se desató apenas comenzada la audiencia, bajo la mirada de la fiscal Fabiana León y los magistrados Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli. El Ministerio Público Fiscal buscaba el testimonio de un exsubdirector de Grandes Contribuyentes Nacionales de la ex-AFIP -recientemente rebautizada por el actual Ejecutivo como ARCA- durante la gestión de Alberto Abad, con el objetivo de robustecer su hipótesis de presunta corrupción en la obra pública.

Sin embargo, tras tomarle el correspondiente juramento de decir la verdad, la primera pregunta técnica de la fiscalía derrumbó la puesta en escena:

– «¿Usted trabajó en la ex-AFIP?», indagó León. – «No», respondió secamente el testigo, un contador que nada tenía que ver con la función pública.

Ante el desconcierto reinante en la sala y el murmullo generalizado de las defensas, el hombre pidió la palabra para terminar de desarmar la confusión: “Quiero aclarar algo, se equivocaron de Juan Carlos Santos”, sentenció, dejando en claro que solo compartía el nombre y apellido con el verdadero convocado.

La herencia de un proceso viciado

La ligereza para citar a un ciudadano común a un debate oral de semejante envergadura institucional expone los hilos de una causa armada a las apuradas en los despachos de la prepotencia judicial. Desde sus inicios, el expediente de los «fotocopias de los cuadernos» ha estado marcado por la polémica doctrina de los arrepentidos coaccionados, la pérdida de pruebas originales y un evidente sesgo persecutorio.

Este traspié formal no es un hecho aislado, sino el reflejo de una matriz de funcionamiento. El apuro por mantener viva una causa sin sustento real, en sintonía con las urgencias políticas de un modelo económico de ajuste que necesita distractores mediáticos, vuelve a chocar contra la realidad de sus propias deficiencias estructurales. La Justicia, una vez más, quedó en offside frente a un espejo que devuelve improvisación y persecución.