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AMIA

Fiscales de la UFI-AMIA esperan que en el juicio por encubrimiento surjan pistas sobre el atentado

Además se mostraron esperanzados en que en el debate público surjan elementos que permitan conocer información sobre el ataque en sí mismo.

Los fiscales Sabrina Namer y Roberto Salum y el coordinador Juan Murray destacaron la importancia del juicio oral por la desviación de la investigación del atentado contra la sede de la mutual judía, cuyo comienzo está previsto para el jueves próximo.

En diálogo con la agencia Télam, rescataron la importancia de que el juicio comience el 6 de agosto luego de postergarse su inicio en contadas oportunidades dadas las dificultades para conformar el Tribunal Oral que encarará el proceso judicial luego de que una decena de magistrados se excusaran de intervenir.

“Lo importante es que este juicio comience. Es fundamental para el Ministerio Público Fiscal (MPF) y para las víctimas que reclaman justicia”, aseveró Salum en referencia al debate oral en el que serán juzgados, entre otros, el ex presidente Carlos Menem, el ex jefe de la SIDE Hugo Anzorreguy, el ex titular de la DAIA Rubén Beraja y el ex juez federal Juan José Galeano.

“El contexto político, o el cambio de gobierno, no pueden frenar el impulso al juicio. El Ministerio Público Fiscal es el encargado de llevar adelante la acción y la acusación y marcar con ayuda del órgano jurisdiccional el impulso de las audiencias”, agregó Murray ante la consulta de cómo podría impactar el resultado de la elección presidencial de octubre en el desarrollo del proceso.

En el juicio, que comenzará a razón de una audiencia por semana, intervendrán 13 defensas y 6 partes acusadoras -entre ellas el MPF- y se juzgarán dos hechos puntuales: la orden de frenar la investigación de la llamada “pista Siria” que incluía al ciudadano sirio-libanés Alberto Kanoore Edul, cercano a la familia Menem, y el pago de un soborno al imputado Carlos Telledín para que declarara en sede judicial una versión falsa sobre la elaboración del atentado.

El Tribunal Oral que declaró la nulidad de lo actuado por el primer juez que investigó el atentado a la AMIA, Galeano, determinó que se habían detectado maniobras tendientes a desviar la investigación pero, en el caso del pago de los 400.000 dólares a Telledín, persisten hasta la actualidad las preguntas referidas hacia qué y a quién se intentó encubrir.

“Estas cuestiones pueden surgir en un juicio. Llegamos con el requerimiento hecho, con el trámite de instrucción hecho. Se van a juzgar actos concretos y determinados. El por qué puede surgir o no. Si tenemos actos claramente determinados a truncar. Las respuestas que faltan pueden surgir en el debate o en las investigaciones que seguimos realizando”, sostuvo Salum.

“En el caso de Kanoore Edul hubo un desvío para que no se investigue a la familia. En el caso del pago no está tan claro. Lo ideal es que alguien cuente algo que hasta ahora se guardó. Esperamos que surjan elementos nuevos del juicio. Si se abandonó determinada pista, esperamos que en el juicio pueda saberse para quién se desvió. Para algún imputado la mejor defensa puede ser hablar”, agregó, por su parte, la fiscal Namer.

Sobre la estrategia para encarar el juicio, Namer remarcó que “vino fijada” por el trabajo realizado previamente en la UFI, conducida entonces por el fiscal Alberto Nisman: “Llegamos con el ofrecimiento de prueba hecho. No podemos modificar eso que de alguna manera nos marca a quienes vamos a interrogar. Sobre la marcha del juicio uno puede ir viendo la manera de incorporar testigos nuevos, documentos nuevos”.

Los fiscales destacaron además que se pusieron a disposición de todas las querellas –entre la que están los familiares de las víctimas del atentado que dejó 85 muertos y cientos de heridos el 18 de julio de 1994- para poder complementar su trabajo de cara al juicio oral .

“La idea desde nuestra llegada fue trabajar junto con ellos, pero más allá de eso poner a disposición la información que nosotros producimos como Ministerio Público Fiscal. En un punto se comparten intereses en el sentido de que todos somos acusadores, nosotros públicos y ellos privados”, remarcó Salum.

“Es un trabajo complementario. Es necesario tratar de reconocer que a veces también hay diferencias entre las querellas. Hay que optimizar las fortalezas de cada querella, la historia de cada querella. Conciliar diferencias sin perjudicar las estrategia de ninguno”, sostuvo Namer en alusión indirecta, por ejemplo, a la decisión de las instituciones representativas de un sector de la comunidad judía que decidieron no requerir la elevación a juicio oral del Beraja.

“Somos proveedores de información, de todos lo que necesiten, nuestros recursos están a disposición de las querellas. Pero cada parte hace su juego, no va a ser el mismo juego, por mas que tengamos el mismo norte”, advirtió la fiscal.