El indicador de la Universidad Torcuato Di Tella registró una caída mensual del 4,78% y acumula un retroceso del 14,16% respecto de enero de 2025. El deterioro golpea con mayor severidad a las familias de menores ingresos y expone las consecuencias sociales de la política recesiva del Gobierno nacional.
El modelo económico del Poder Ejecutivo continúa erosionando el bolsillo de los trabajadores y la certidumbre de los hogares argentinos. Según el último informe del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) sufrió en julio una contracción del 12,3% en la comparación interanual y una caída del 4,78% respecto al mes de junio. Con este resultado, el indicador acumula una pérdida de 14,16% desde su pico alcanzado en enero de 2025, confirmando la profundización del freno en el consumo masivo y la actividad del mercado interno.
El relevamiento, realizado entre el 2 y el 16 de julio sobre una muestra representativa de 1.000 casos en los principales centros urbanos del país, expone la desconfianza generalizada frente al rumbo macroeconómico y el pesimismo creciente sobre el horizonte productivo de la Patria.
Las cifras del deterioro social y la brecha de ingresos
El desglose de los datos oficiales elaborados por la casa de estudios muestra que el impacto del ajuste no es homogéneo, sino que castiga con mayor dureza a los sectores populares y a las grandes urbes donde se concentra el tejido industrial y PyME:
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Injusticia de clase en la crisis: La contracción de la confianza afectó de manera desproporcionada a los hogares de menores recursos, donde se desplomó un 11,47%, ubicando su índice en apenas 35,99 puntos. En contraste, los sectores de ingresos altos registraron una variación negativa de solo el 1,45% (manteniendo un nivel de 43,45 puntos), dejando al descubierto cómo el esquema de desregulación y tarifas acentúa la desigualdad social.
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Geografía del ajuste: La retracción mensual afectó a todo el territorio nacional, encabezada por el Gran Buenos Aires con un descenso del 6,35%, seguida de la Ciudad de Buenos Aires con un 6,24% y el Interior del país con un 1,68%.
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Derrumbe de las expectativas: El subíndice de Situación Macroeconómica cayó un 8,49% respecto a junio, mientras que la percepción sobre la Situación Personal retrocedió un 3,89%. En la perspectiva temporal, las Expectativas Futuras de las familias se hundieron un 7,19%, reflejando la pérdida de fe en las promesas oficiales de reactivación. Por su parte, las Condiciones Presentes cayeron un 1,24% y la intención de compra de Bienes Durables e Inmuebles retrocedió un 0,48%.
Un modelo de mercado sin demanda ni justicia social
Aunque el índice se sitúa un 14,24% por encima del piso histórico anotado en enero de 2024, la tendencia descendente consolidada a lo largo de 2025 y 2026 corrobora que la estrategia del Gobierno nacional -basada en el congelamiento salarial, la pérdida de poder adquisitivo del pueblo trabajador y la desprotección de la industria nacional- conduce irremediablemente a un callejón sin salida.
Sin la dinamización del consumo popular como motor fundamental de la economía ni políticas públicas orientadas a sostener el empleo y la producción, la caída del ICC confirma que la retórica oficial choca contra la realidad cotidiana de los hogares argentinos, que ven recortados sus ingresos esenciales día a día.



