A más de una década de la histórica movilización feminista, el Observatorio de la Casa del Encuentro revela datos alarmantes que desnudan la urgencia de políticas públicas. Hoy, miércoles 3 de junio, las calles porteñas vuelven a colmarse en una masiva marcha que cruza el reclamo contra la violencia machista con la denuncia por el violento desmantelamiento de los canales de contención por parte del Gobierno nacional.
Este miércoles 3 de junio, a exactos 11 años de aquella histórica jornada de 2015 que unió al país bajo el grito desesperado de #NiUnaMenos, las mujeres, diversidades y organizaciones sociales vuelven a ganar las calles de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pero el escenario actual está lejos de ser el de una conmemoración abstracta. La masiva movilización se produce en un contexto de profunda asfixia presupuestaria a los programas de prevención, el cierre definitivo de ministerios y líneas de asistencia, y un discurso oficial de corte abiertamente reaccionario que busca relativizar la desigualdad de género.
La respuesta popular ante la desprotección estatal se sentirá con fuerza en el centro porteño. De acuerdo al esquema de ordenamiento urbano para la jornada, las columnas de manifestantes se concentrarán mayoritariamente en la Plaza del Congreso y sus inmediaciones. Se prevén desvíos de colectivos en las principales avenidas como de Mayo, Callao y Corrientes, cierres temporales en estaciones estratégicas de las líneas de subte A y B, y cortes totales en los accesos al Palacio Legislativo a partir de las primeras horas de la tarde, configurando un centro sitiado por el reclamo social.
Las cifras del abandono: 3.424 vidas arrebatadas
Los datos fríos reflejan una tragedia estructural que el Estado nacional ha decidido ignorar en su agenda de «motosierra». Según el último informe presentado por el Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano” de la Asociación Civil La Casa del Encuentro —desarrollado con el apoyo de la Fundación Instituto Natura y el Ministerio de Desarrollo Humano de CABA—, las cifras acumuladas desde el 3 de junio de 2015 hasta el 27 de mayo de 2026 son desoladoras.
En poco más de una década, se registraron 3.424 víctimas fatales por violencia de género en el territorio nacional. El desglose del horror es el siguiente:
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3.073 femicidios directos y vinculados de mujeres y niñas.
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78 transfemicidios.
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4 lesbicidios.
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269 femicidios vinculados de varones adultos y niños.
El informe expone, además, el fracaso rotundo de los mecanismos de protección judicial tradicionales: del total de víctimas, 436 mujeres habían realizado denuncias previas contra sus agresores y 188 femicidas tenían dictada una medida cautelar de restricción. Asimismo, el impacto colateral destruye el tejido social del futuro: 3.840 hijos e hijas quedaron huérfanos, perdiendo a sus madres en crímenes que, en su mayoría (1.776 casos), ocurrieron dentro de la vivienda de la víctima o en hogares compartidos.
La urgencia cultural también se hace evidente en las mediciones. Según el Índice de Concientización de Violencia hacia las Mujeres, solo 4 de cada 10 mujeres y apenas menos de 2 de cada 10 varones muestran niveles altos de conciencia real sobre la problemática, desmitificando la idea de que la batalla cultural está ganada.
El mundo observa el retroceso argentino
La alarmante situación local y la masiva movilización de este miércoles no pasaron desapercibidas para la prensa internacional, que asiste con asombro al desguace institucional y al desamparo de las víctimas en la Argentina contemporánea.
El prestigioso periódico español El País tituló la cobertura de la jornada: «Argentina marcha bajo la sombra del desmantelamiento de las políticas de género». El diario enfocó su análisis en cómo el ajuste fiscal promovido por la actual administración nacional ha paralizado de forma directa los dispositivos territoriales de asistencia y los subsidios a víctimas en situación de vulnerabilidad. Como frase textual de impacto, el medio europeo destacó el testimonio de una histórica activista en las inmediaciones del Congreso: «Hoy marchamos no solo para que no nos maten, sino porque el Estado nos ha soltado la mano en el momento más oscuro».
Por su parte, la cadena francesa France 24 tituló en su portal en español: «A 11 años del Ni Una Menos, la Argentina de la motosierra le da la espalda a las cifras de femicidios». Su enfoque sintetizó de forma implacable la contradicción de un país con estadísticas criminales constantes y una gestión ejecutiva que niega la existencia de la violencia de género por motivos ideológicos. Entre sus líneas, recogieron una contundente definición que resume el espíritu de las columnas que avanzan hacia el Congreso: «El ajuste económico también es violencia patriarcal: sin presupuesto para refugios ni asistencia, la consigna ‘vivas nos queremos’ se convierte en una utopía inalcanzable para miles de mujeres».



